INTERNACIONALES
4 de abril de 2026
LEÓN XIV: "NO DEJEMOS QUE LA GUERRA NOS PARALICE"

En su primera Vigilia Pascual como Papa, León XIV lanzó un mensaje centrado en la esperanza y la reconciliación, al exhortar a no dejar que la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos paralicen la búsqueda de la paz.
La ceremonia, una de las más solemnes del calendario litúrgico, se desarrolló en la basílica de San Pedro ante miles de fieles y en un clima de recogimiento. Allí, el Papa recordó que esta celebración, conocida como la “madre de todas las vigilias”, conmemora la victoria de la vida sobre la muerte y representa un camino de gracia a lo largo de la historia.
Durante su homilía, el pontífice reflexionó sobre los desafíos actuales y advirtió que, así como en el pasado, en el presente también existen “sepulcros” que deben abrirse. En ese sentido, señaló que muchas veces las “piedras” que los sellan parecen inamovibles y están vinculadas a sentimientos como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor.
La Guerra que rompe lazos
Pero también apuntó a aquellas barreras que trascienden lo individual y afectan a la vida en sociedad: “rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones”, sostuvo. Frente a ese escenario, lanzó un llamado directo: “No dejemos que nos paralicen”.
León XIV destacó además el ejemplo de hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, lograron remover esas barreras incluso en contextos adversos. Según afirmó, esas acciones, muchas veces realizadas con sacrificio, dejaron frutos que aún hoy benefician a la humanidad.
El rito comenzó con la basílica completamente a oscuras, en silencio, hasta la bendición del fuego y el encendido del cirio pascual. En un gesto simbólico, el Papa marcó la vela con las letras griegas alfa y omega, que representan a Dios como principio y fin de todas las cosas.
Templo iluminado con velas
A partir de allí, la celebración avanzó con una procesión hacia el altar mayor, mientras el templo se iluminaba progresivamente con las velas de los fieles. Luego de la proclamación del “Lumen Christi”, se encendieron todas las luces y se dio inicio a la misa, que incluyó el tradicional “Exultet”, el himno pascual.
La ceremonia también recuperó una de las tradiciones más antiguas del cristianismo: la iniciación de nuevos creyentes. En esta ocasión, diez adultos recibieron el bautismo, provenientes de distintos países, en una señal del carácter universal de la Iglesia.
La Vigilia Pascual se inscribe en la primera Semana Santa encabezada íntegramente por León XIV, tras los años marcados por las limitaciones de salud de su antecesor. Su presencia en todos los ritos fue leída como un gesto de continuidad institucional y de renovación del liderazgo espiritual.
Las celebraciones concluirán con la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro, seguida por la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, dirigida a la ciudad de Roma y al mundo.